Quiero, quiero, quiero. Quiero una rubia potente. Un ático de cuatrocientos metros cuadrados, con piscina, claro. Un Maserratti serie R con un moter de 404 caballos, ni uno más ni uno menos. Quiero dinero, muuuuucho dinero. Una familia que me quiera. El trabajo de mis sueños. Y por pedir, ¿por qué no? quiero tener una Isla privada, en las Islas Molucas; una avión privado y una Harley edición limitada de 1989.
Bueno, mejor no quiero nada, con una sonrisa cada día me conformo.